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Anahit Minassian / Manga Gástrica Laparoscópica

Tengo 24 años y me operé hace 9 meses de una manga gástrica con el doctor Marcos Berry. Al momento de consultarle al doctor de la posibilidad de operarme yo llevaba más de 12 años haciendo dieta, incluso con tratamientos sicológicos. Si bien éstas funcionaban (bajaba 15 kilos o más), luego recuperaba con creces el peso. Yo estaba cansada, tenía las ganas de hacer algo más definitivo y que me ayudara con los dolores de espalda que tenía. El doctor me ofreció la posibilidad de hacerme la operación. Para mí eso era lo ideal, había visto amigos que se habían hecho lo mismo y veía lo felices que estaban ahora y lo dispuestos a cuidarse por mantener sus pesos. Me operé un mes antes de titularme de mi carrera profesional. Para mí eso fue lo ideal porque pude empezar una nueva etapa de mi vida como la persona que realmente soy. Actualmente he bajado cerca del 89% de mi sobrepeso. Mi autoestima aumentó muchísimo, recuperé mi vitalidad, aumenté mi vida social, tengo ganas de salir de casa y de mostrarme tal como.  Antes cuando me decían que me veía más flaca a mí no me causaba grandes satisfacciones porque sabía internamente que me faltaba mucho por bajar, o que simplemente la dieta que estaba haciendo era de las típicas donde uno rebota. El esfuerzo era tremendo para los pobres resultados.  Hoy me encanta que me digan que estoy flaca, me siento muy segura de mí misma y me anima a seguir cuidándome todos los días para mantenerme como estoy, incluso hacer deporte ya no es un sacrificio porque me puedo mi cuerpo y eso me incentiva a hacer cada día más  y más ejercicio. La manga gástrica fue una herramienta muy importante para ser quien soy hoy. Hay que tener en cuenta que lo que te operan es el estómago y no la cabeza, por lo que uno tiene que estar siempre consciente a que la mentalidad de obesa no desaparece y que el éxito de la operación está en llevar una vida más sana y hacer deportes. Hoy me encanta salir a comprarme ropa, ahora puedo ver una vitrina y decirle a la vendedora “lo quiero en talla 38“, sin tener que probármelo y tener la incertidumbre si será de mi talla o se verá bien en mi cuerpo.  Ahora elijo la ropa que me quiero comprar y no es como antes que me compraba lo que me quedaba bien. Si antes llegaba a la consulta del doctor con ganas de llorar por no encontrar soluciones a mis problemas, hoy llega casi saltando de la felicidad y agradeciéndole cada día más de lo maravilloso y fácil que hicieron este proceso. Hoy siento que he empezado una nueva etapa en mi vida y la verdad, no me da susto.