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Jocelyn Bay-Schmith C. – Manga Gástrica Laparoscópica

Luego de tres embarazos y comidas a destajo subí 60 kilos en un par de años. Hice todas las dietas, que empezaban los lunes y terminaban un par de días después. Además, mi obesidad era tan notoria que a esa altura me daba lo mismo engordar un poco más. Eso se tradujo en una subida constante de peso, ataques de asma, cansancio extremo y finalmente un alza brusca de presión, que me llevó a la clínica y  terminó de confirmar que debía hacer algo ya por mi salud.

 

El tener a mis tres hijos tan chicos, el menor con menos de un año para esa fecha, los consejos de mi cardiólogo y de la nutrióloga que visité tras este ¨accidente¨, más el apoyo incondicional de mi familia me llevaron a tomar rápidamente la decisión de operarme. Tenía claro que sólo con dietas  no podría  controlar mi obesidad y más temprano que tarde me pasaría la cuenta, perjudicando a mi familia.

 

Pedí varias recomendaciones y tanto pacientes operados con gran éxito, como doctores de confianza me recomendaron al doctor Berry. Así llegué hasta su consulta.

 

Luego de realizarme todos los exámenes de rigor, que confirmaron que todos mis índices estaban alterados, decidí operarme. En menos de un mes entré a pabellón absolutamente resuelta. Y no me equivoqué.

 

La operación fue rápida y ya en la tarde del primer día me sentía bien. Tan bien que al segundo día me dieron de alta. De ahí para adelante, seguí el tratamiento al pie de la letra y sin mayores esfuerzos.

 

Mi estómago no me permitía comer de más, los rápidos resultados en la baja de peso fueron el mejor incentivo  para continuar, y los controles y terapias me daban la seguridad y apoyo para seguir adelante.

 

Agradezco infinitamente la entrega, cariño y seguridad que en todo momento me ha brindado el personal de la Clínica Las Condes. Sin ellos, no sé si los resultados hubieran sido los mismos.

 

Me operé con 110 kilos el pasado 23 de junio de 2011 y hoy peso 43 kilos menos. Tengo índice de masa corporal normal, el asma desapareció, puedo jugar con mis hijos de igual a igual, me puedo comprar ropa donde quiero, me siento sana y, lo más importante, feliz conmigo misma.

 

La cirugía y el tratamiento integral de la clínica me cambiaron la vida en términos físicos y sicológicos. Hoy tengo seguridad en mí y en que puedo controlar la ansiedad y el estrés sin tener que recurrir a la comida. Es un trabajo que debe ser realizado a diario y de manera permanente, pero con el apoyo de todo el equipo médico de la clínica, se puede.

 

Sé que la obesidad es una enfermedad crónica y como tal debo preocuparme siempre de no recaer. Los controles permanentes, los consejos del doctor Berry, la doctora Ada Cuevas y la sicóloga María Ignacia Burr, además de las idas al gimnasio de manera constante y el cambio de mentalidad que se produce con el tratamiento, son la claves para mantenerse sana, de cuerpo y alma.

 

No puedo dejar de reiterar las gracias a todo el equipo, desde Joel del área de servicios administrativos, hasta el Dr. Berry, que además de operarme impecablemente, me ha dado las respuestas precisas a todas las dudas durante todo este tiempo. Priscila y Lorena con sus llamadas de coordinación de horas médicas y su gran ayuda con los temas administrativos. Y la doctora Cuevas, que con sus controles exhaustivos, dietas saludables y ricas, y sus tips de menús para no aburrirme me han permitido bajar y ahora mantener mi peso de manera rápida, segura y permanente.

 

Lejos esta ha sido la mejor decisión por el apoyo de un equipo médico especialmente humano. Por lo mismo, no dudo en recomendar esta opción para todos los que lo necesitan.

 

Vamos que se puede!!!