Mito 1: Resuelve la obesidad en forma mágica
La cirugía bariátrica no es mágica. Es simplemente una herramienta que ayuda a resolver el exceso de peso. No “cura” la obesidad sino que permite controlarla. Dado que se trata de una enfermedad crónica, la tendencia a aumentar de peso va a estar presente toda la vida. Por eso, la cirugía debe ser seguida por una toma de conciencia y una modificación de los hábitos alimentarios para siempre.
Mito 2: La cirugía es tan riesgosa que es mejor seguir ¨sano¨ con la obesidad
Toda cirugía implica un riesgo. En el caso de la cirugía de obesidad aumenta por los problemas médicos que están asociados con la obesidad: diabetes tipo 2, hipertensión arterial, hígado graso, problemas respiratorios y cardiovasculares. Sin embargo en un paciente que califica a cirugía el riesgo de NO operarse es > al riesgo de la operación. Lo importante es que el paciente sea bien evaluado y preparado por un equipo para llegar a la cirugía con un “riesgo controlado”.
Mito 3: Cualquier cirugía resuelve el problema
Existen varias cirugías descritas para la obesidad severa y mórbida que actúan a través de mecanismos diferentes. Por otra parte los pacientes tienen distintos hábitos y enfermedades asociadas. Lo importante es elegir la mejor cirugía para cada paciente en forma individual.
Mito 4: Después de la operación voy a resolver mi obesidad por mi cuenta
La mejor baja de peso se produce en los primeros meses. Pero está comprobado que los pacientes que no se supervisan en esta etapa pierden un 30% menos de su exceso, frente a aquellos que sí lo hacen. Por ello es fundamental el manejo y apoyo del equipo multidisciplinario y modificar hábitos.
Mito 5: Cuando el estómago se achica, no voy a tener nunca más ganas de comer
No todas las cirugías funcionan igual. La mayoría de las técnicas quirúrgicas reducen el volumen del estómago, pero algunas no actúan sobre el deseo de comer. Algunas cirugías actúan disminuyendo bruscamente el nivel de la hormona ghrelina, que se relacionan con las ganas de comer.
Mito 6: Mientras más rápido se baje, mejor
La baja de peso idealmente debe ser lenta y progresiva. La mayoría de los pacientes operados logran una brusca pérdida inicial de kilos, pero esta etapa debe ser paulatina. Idealmente un paciente debe bajar un 50 % de su exceso de peso en los primeros seis meses tras la operación y el resto, lo perderá hasta llegar a los 18 meses.
Mito 7: La cirugía no puede ser engañada
No es correcto, cualquier paciente puede “boicotear” la cirugía. Cuando el estómago se reduce, el volumen de alimento que pueden ingerir es menor. Sin embargo, alimentos de alto valor calórico como helados, milkshakes, chocolates, y dulces en general pasan sin problema a través de este nuevo estómago y los resultados no serán los esperados.
Mito 8: Solo con bajar cierta cantidad de kilos me conformo
Muchos pacientes dicen “yo con bajar 20 kilos voy a estar bien”. Sin embargo esto dependerá del peso inicial, el peso meta y el peso ideal. Por ejemplo si un paciente tiene 80 kilos de sobrepeso, al menos debe perder 40 kilos, por lo que se recomienda mejor hablar de porcentaje de descenso del sobrepeso, idealmente 75%.
Mito 9: Al bajar de peso retomaré rápidamente todos los deportes y actividad física
La cirugía laparoscópica (a través de pequeñas incisiones), permite tener una recuperación cada vez más corta: tres días de hospitalización y un período de1-2 semanas de reposo posterior. Sin embargo, se trata de una cirugía compleja que requiere un tiempo de adaptación. En cuanto a la actividad física, el retorno debe ser gradual y supervisado para evitar lesiones musculares.
Mito 10: Como ya bajé de peso, ahora puedo comer lo que quiera
Luego de perder peso y lograr el peso meta, el mayor objetivo es mantenerlo. La obesidad es una enfermedad en la que influyen factores hereditarios, hábitos alimentarios y físicos, además de factores psicológicos. Por eso, el cambio debe ser controlado, para lograr cambios de hábitos de por vida.