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Roberto Martínez / Manga Gástrica Laparoscópica

Tengo 22 años, y el tema de operarse, era complicado para mí, porque uno disfruta la comida, y me daba miedo operarme, el no saber qué iba a ocurrir, lo pensé durante 3 meses si me operaba o no, hasta que un día me di las fuerzas y el valor, y me dije: “opérate, te va a cambiar la vida”. Y no me equivoqué, me cambio la vida en 180° y ha sido todo para mejor, ya no tengo la vergüenza de sacarte la polera en la playa, o de ir a una tienda de ropa y buscar algo que te guste y no te quede bueno, y comprarte solo lo que te queda bueno y no te guste. Fue una decisión súper buena la que tomé; les dije a mis padres que me quería operar y ellos me apoyaron 100% con esta decisión, fuimos donde el doctor y después de unos exámenes, y ver que todo estaba bien, llegó el día de la operación y resultó todo un éxito, el trato que me dieron todo el equipo del doctor Marcos Berry, me sentí en plena confianza de operarme y de verdad, que fueron súper amables conmigo en todo momento, desde el momento de entrar al pabellón hasta el momento de salir de la clínica. No me arrepiento de este cambio, antes iba a la consulta del doctor con angustia y pena y ahora voy radiante de felicidad y orgulloso de como soy ahora.

 

Yo pesaba 120 kilos en noviembre del 2012, y en la actualidad (enero 2013), peso 69 kilos, o sea, casi la mitad de kilos en meses, me quité una persona encima.

 

Esta operación me sirvió mucho, uno anda alegre, y dan ganas de hacer mucho más cosas que antes, bajar de talla doble XL a talla S, de verdad te cambia la vida, ahora con gusto uno tiene la energía que no tenía antes.

 

El tema de las comidas no es complicado, al principio cuesta mucho asumir que tienes que empezar con papillas y harto líquido, pero después uno se va acostumbrando hasta que el estómago se acostumbra a comer de todo pero en poca cantidad.

 

Uno se opera del estómago, no de la cabeza, pero al ver la ropa de antes y pensar en comida, me digo: “no quiero volver a ser así” y si me da hambre, como a mis horas y lo justo y necesario, no me excedo, porque este cambio sí que me sirvió.

 

Hoy a un año de la operación me siento otra persona, mucho más alegre y con muchas ganas de hacer cosas que antes no hacía, es una nueva etapa.