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BYPASS GASTRICO LAPAROSCOPICO

Ximena Rivera

La hija de Ximena pesaba 140 kilos y decidió operarse, pero en ese entonces la cirugía vía laparoscopía era aún un tema muy nuevo en Chile, por lo que optó por la cirugía tradicional. Al tiempo después, leyendo una revista, vio información acerca de estas nuevas técnicas quirúrgicas vía laparoscopía y Ximena también decidió operarse, pese a que sabía que tenía algunos riesgos, ya que sufría de hipertensión, hipotiroidismo y que a sus 39 años no sería tan fácil como lo sucedido con su hija.En ese entonces pesaba 120 kilos y desde Concepción partió a Santiago a conversar con el doctor, quien le recomendó que se realizara un by pass gástrico. Al poco tiempo se realizó todos los exámenes solicitados, hasta el permiso psiquiátrico de que estaba apta para este tipo de cirugía, dada las consecuencias que implica el cambio de hábitos tras practicarse una intervención quirúrgica de este tipo.En ocho meses ha bajado 49 kilos y cuenta que está feliz de haberse operado y sin duda, lo recomienda a todas aquellas personas que sufren de obesidad. En su caso ha sido aún más estimulante, ya que está recuperando el peso que tenía antes de casarse.Ximena cuenta que ella es muy optimista, pero que pese a ello estuvo un período en el cual se encontraba decaída y sin mucho ánimo para hacer las cosas que le gustaban, como por ejemplo pintar. De a poco ha ido retomando sus actividades, pero sin duda lo más importante es que como persona se siente mucho mejor y su autoestima ha mejorado notablemente.En cuanto a su post operatorio, los primeros meses Ximena sufrió de mucho reflujo. Tuvo que aprender a comer de nuevo, a vivir y hacer una vida social normal. Debió eliminar completamente los azúcares, ya que le causan rechazo y de a poco a comenzado a comer carnes. Los primeros meses, su dieta estaba basada en puros líquidos, sopas, gelatinas y otros, pero gracias a Dios cuenta que nunca ha sufrido de hambre. Ya no tiene esa ansiedad por la comida, dado que antes su vida funcionaba en torno a ella. “Estoy con nutricionista, quien me obliga a comer de acuerdo a lo que su cuerpo necesita, ya que hace poco sufrí de una anemia importante, que me mantuvo hospitalizada”, afirma Ximena.A esto agrega, que el cambio ha sido paulatino, sabe que el proceso es lento, al menos un año de plazo se está dando para asimilar los cambios que implican la cirugía. Admite que hay que ordenarse, en las comidas y en los medicamentos, pero si al final del día pones los pro y los contra en una balanza, sabe que ésta fue la mejor y la más sana decisión que tomó.Hace algunos meses volvió a hacer ejercicios. Cuenta que hace mucho tiempo que no andaba en bicicleta y ahora ha retomado el gusto por ella. Lo mismo con la ropa, ahora encuentra talla fácilmente y nunca más le ocurrió que entrara a una tienda y le dijeran que no tenían ropa para ella.

Cuenta que su marido se asusta algunas veces, ya que la ve decaída, siendo que es una persona muy alegre, pero es por la misma cirugía. Pese a ello está feliz con el cambio, la lleva a comprar ropa y la estimula por lo bien que se ve. A eso se suma, que ahora la gente la mira en la calle, siendo que antes pasaba desapercibida por mi gordura.






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